La transferencia del Saber Supercomplejo: El programa de intervención y desarrollo
1 de enero de 2025

La transferencia del Saber Supercomplejo: El programa de intervención y desarrollo

Para el Saber Supercomplejo (SSC), la circularidad entre la teoría y la práctica es esencial. Esta relación entre ambas dimensiones enriquece la propuesta del SSC, posicionándolo como una alternativa avanzada dentro de las Teorías de la Complejidad. Desde esta perspectiva, una construcción teórica que no pueda aplicarse para explorar profundamente el universo, la vida, la condición humana y las capacidades para afrontar problemas sociales y globales carecería de valor práctico. Por ello, el SSC no se limita a una visión teórica aislada o abstracta; por el contrario, propone un paradigma que es simultáneamente práctico y profundamente teórico, fundamentado en una base interdisciplinaria clave en la filosofía y la ciencia moderna.

El SSC ha desarrollado el "Programa de Intervención y Desarrollo basado en el Saber Supercomplejo" como un instrumento destinado al potenciamiento y la optimización de funciones y objetivos de sistemas complejos. Este programa permite transferir los principios del SSC a diversas disciplinas y prácticas sociales, ofreciendo soluciones concretas para problemáticas globales como el cambio climático, la distribución de la riqueza, la eliminación de la corrupción y la mejora en políticas de salud, educación y justicia. Además, el programa puede aplicarse a escalas más pequeñas, como la optimización de procesos en empresas o instituciones locales.

Un aspecto distintivo de este programa es su utilización de tecnologías de modelización y simulación de última generación, que permiten anticiparse a las dinámicas de sistemas complejos y adaptarse a ellas con mucha precisión. El enfoque también incluye una dimensión de aprendizaje continuo, lo que asegura la retroalimentación constante de los modelos y estrategias a partir de los resultados obtenidos. Este componente fomenta la resiliencia y adaptabilidad, fundamentales en un mundo en constante cambio.

Para ilustrar la aplicación práctica de este programa, presentemos un ejemplo ficticio de intervención en una pequeña empresa familiar dedicada a la producción de alimentos orgánicos. Esta empresa enfrenta problemas relacionados con la gestión de recursos, la sostenibilidad de sus procesos y la optimización de su producción.

El primer paso consiste en definir claramente los fines y objetivos de la intervención. Para ello, el equipo del SSC organiza una entrevista en profundidad con los responsables de la empresa. En esta sesión se identifican las principales problemáticas: altos costos operativos, dificultad para aumentar la producción sin comprometer la calidad, y una distribución ineficiente de los recursos. El objetivo principal se define como "reducir costos en un 20% mientras se aumenta la producción en un 15%, manteniendo los estándares de calidad y sostenibilidad."

El siguiente paso es determinar el sistema objeto de intervención, así como los subsistemas involucrados. En este caso, se decide observar tanto el sistema de producción como el de distribución. Además, se incorporan variables relacionadas con el entorno, como las fluctuaciones en la demanda del mercado y el acceso a insumos clave.

El equipo del SSC integra marcos teóricos preexistentes para abordar estas problemáticas, incluyendo conceptos de eficiencia energética, sostenibilidad, teoría de redes y morfología estructural dinámica para modelar las interacciones. A partir de estos aportes, se realiza una delimitación estratégica de los componentes intrínsecos al sistema, como las líneas de producción, y su interacción con otros sistemas, como los proveedores y distribuidores. Asimismo, se estudia la morfología estructural inicial del sistema, caracterizada por procesos lineales y desconectados, aspirando a transformarla en una estructura más integrada y eficiente, con nodos de alta interconexión y flujos optimizados, donde la energía fluye con menor entropía.

Con esta información, se seleccionan modalidades de descripción tanto matemáticas como informáticas para representar las dinámicas del sistema. Se decide trabajar con franjas temporales que permitan analizar el comportamiento del sistema durante los periodos de mayor demanda estacional.

La recolección de datos se realiza mediante observación directa, cuestionarios a los empleados y la utilización de sensores que monitorean los flujos de energía y entropía en las diferentes etapas del proceso productivo. Posteriormente, se identifican nodos críticos, como el área de empaque, que consume gran parte de los recursos energéticos y presenta cuellos de botella.

El equipo utiliza el software del SSC para construir un modelo descriptivo gráfico que visualiza las interacciones entre los componentes del sistema. Este modelo permite identificar posibles intervenciones para mejorar la eficiencia en el uso de recursos y optimizar los procesos de producción y distribución. El mapa resultante destaca los nodos calientes, donde se concentra mayor energía e interacción, y propone reducir la entropía en esos puntos clave.

En una primera presentación a los actores involucrados, el equipo del SSC comparte el mapa interactivo del sistema y propone un conjunto de alternativas de acción. Estas incluyen la implementación de tecnologías de empaque más eficientes, la reorganización de los turnos laborales para reducir tiempos muertos y la optimización de rutas de distribución mediante el análisis de datos geográficos.

A partir de estas propuestas, se desarrolla un segundo algoritmo que organiza los pasos necesarios para implementar las intervenciones. Este algoritmo incluye simulaciones de escenarios para evaluar el impacto de cada acción antes de su ejecución real. Una segunda reunión con los actores involucrados permite ajustar las estrategias en función de los comentarios recibidos y los nuevos datos aportados por el modelo dinámico.

Finalmente, se lleva a cabo una evaluación de los resultados, que incluye tres niveles: una sesión con los responsables de la empresa, encuestas a los empleados y un análisis de los indicadores clave de desempeño, como la reducción de costos y el aumento en la producción. Los resultados muestran un ahorro operativo del 22% y un incremento del 18% en la producción, superando los objetivos iniciales y transformando la morfología estructural hacia un sistema más resiliente y adaptado.


Actualizado al 1 de enero de 2025

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